¿Cuándo se cosecha y seca la lavanda?
¿Cuál es la mejor época para cosechar la lavanda? ¿Cómo se realiza la recolección, el secado y la conservación de las flores? Vamos a responder a estas preguntas juntos.
¿En qué momento del año se debe cosechar?
La lavanda verdadera y el lavandín son plantas que crecen muy bien en Provenza, deleitándonos con su fragancia y acompañándonos con sus múltiples propiedades. Si la cultivas en tu jardín y deseas recolectar sus flores para uso culinario o bienestar, es importante seguir ciertas etapas clave.
Para cosechar estas flores, es necesario esperar a que hayan crecido completamente. La floración ocurre generalmente entre principios de julio y finales de agosto, dependiendo de:
La ubicación geográfica
La altitud
El clima
En regiones soleadas, la recolección puede iniciarse antes, hacia finales de junio, cuando las espigas comienzan a marchitarse. La cosecha debe realizarse temprano en la mañana para preservar la esencia de las flores, en un clima soleado y seco.
La recolección se puede hacer con tijeras de podar o, de manera más tradicional, con una hoz. Un consejo útil: la cosecha puede comenzar cuando las abejas dejan de interesarse por las flores y es recomendable dejar de regar una o dos semanas antes del inicio de la recolección.
¿Cuál es la forma tradicional de cosechar?
Si quieres recolectar la lavanda de manera tradicional, usa una hoz. Antiguamente, la lavanda se cosechaba a mano con esta herramienta. Sin embargo, hay que tener cuidado para no cortarse, ya que muchos recolectores han sufrido accidentes al usarla.
Después de la cosecha, los tallos de lavanda pueden atárseles con elásticos en ramos y dejarse secar. Este método manual requiere mucho tiempo, esfuerzo y técnica.
Para obtener flores limpias (sin tallos), algunos productores recurren a una cosecha mecanizada con máquinas especializadas.
¿Cómo secar la lavanda?
Para secar las flores de lavanda, hay varias opciones que permiten conservar la cosecha durante más tiempo.
La primera opción es dejarlas secar al aire libre. Es el método más eficaz para una conservación óptima. Puedes utilizar una caja de madera o una bandeja en la que se extienden los tallos de lavanda. Déjalos secar durante una semana en un ambiente seco y bien ventilado. También puedes colgar ramos de lavanda boca abajo en un lugar seco y con buena circulación de aire.
La segunda opción es usar un horno tradicional. Para ello, coloca los tallos en una bandeja y sécalos a 75°C durante una a tres horas. No olvides vigilar el proceso para evitar que las flores se quemen.
¿Qué hacer con la lavanda una vez seca?
Una vez que la lavanda está completamente seca, si la has recolectado en tallos, puedes hacer ramos de flores secas. Son un regalo ideal, un elemento decorativo duradero y desprenden un agradable aroma a Provenza.
También puedes conservar solo las flores, desgranando los tallos. Para hacerlo, sujeta el tallo con una mano y con la otra presiona la base de la flor y tira con un movimiento firme. Si la lavanda está bien seca, el proceso será muy sencillo.
Las flores secas se pueden almacenar en una caja, un frasco de vidrio o en saquitos de tela, siempre protegidas de la luz para conservar su aroma por más tiempo.
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